lunes, 24 de junio de 2019

PARTE III: LA SEGURIDAD




Francisco Soler

En otoño de 2015, me encontré con un problema de seguridad, nunca antes las infraestructuras municipales como carpas, escenarios, columnas, etc., se habían certificado. Había en concreto, un ring de boxeo, que había sido comprado con fondos del Plan de Competitividad, que no tenía el sello de la CE. Algunos detalles de gran importancia, como por ejemplo una escalera para subir al ring, no la tenían.


Nos pusimos en contacto con un experto perito en estas cuestiones. Formaba parte de la seguridad del Circo del Sol y era presidente de una de las asociaciones que aglutinaba a lo más granado de la fabricación y venta de carpas, estructuras temporales, elementos de electricidad adaptados a las mismas, en definitiva, una gran especialista del gremio. Nos visitó y nos fue homologando y certificando todas las estructuras, excepto una, el ring. Una de mis grandes preocupaciones eran los castillos hinchables.
                               Fuente: Tiempo

El problema que tenía el ring era simplemente que estaba incompleto y que, como he dicho, carecía de la homologación europea. Lo había comprado la actual alcaldesa, entonces Concejal de Infraestructuras y, como los fondos del Plan de Competitividad, hoy en manos de la UDEF, carecían de fiscalización técnica municipal, porque si la hubieran tenido no hubieran comprado un ring en China. El ring, repito, a nivel estructural no tenía demasiados problemas graves, pero si requería actuar. Tenía unas barras cruzadas debajo que estaban dobladas y necesitaba una escalera que fuera homologada. Todo eso se resolvió y pudo homologarse con todas las garantías legales. Ahora teníamos todas las instalaciones y estructuras listas para ser utilizadas con seguridad.

Todo lo vivido me llevó a preocuparme mucho por la seguridad de las personas. Había cosas que, todavía, exigían un esfuerzo y atención. Entonces empecé a preparar una ordenanza. Se trataba de refundir en un solo documento, todas las leyes que habían ido apareciendo. Desde la Ley de Policía de 1982 en materia de contra incendios, la 14/2010, la 143/2015, el Código Técnico de la Edificación y todas aquellas que estuvieran en el marco legal establecido. Sólo añadí un protocolo de cómo se debía solicitar, en qué tiempos y como autorizarlo y verificar la instalación. La ordenanza se aprobó en pleno y paso a ser de obligado cumplimiento. Cuando me fui, se incumplieron el protocolo y los procedimientos en convivencia con algunos concejales y concejalas.

Recuerdo que un día me reuní con sillas Gil y les dije: “Si queréis seguir trabajando en Santa Pola, las gradas que montáis deben cumplir con la normativa. No podemos seguir con bridas de plástico y protectores escalables”. El representante de la empresa dijo que era un gasto enorme hacer eso y que no lo podía hacer. Muy bien, dije yo, levantándome y recogido mis cosas, “pues hemos terminado” dije. Poco después me llamó y me dijo: “Queremos seguir trabajando en Santa Pola, así que hemos comprado unas gradas nuevas, las estrenaremos allí”. Yo aplaudí la medida y le dije: “Gracias, un gran esfuerzo, pero que te va a liberar de mucha responsabilidad ante un accidente. Cualquier cosa que necesites el día del montaje, perímetro de protección, ayuda para lo que sea, cuenta conmigo”. A finales de agosto se empezaron a montar las primeras gradas adaptadas a seguridad. ¿Quién gano? Los que tenían que ocupar un asiento. Ellos fueron los que ganaron.


Todo aquello me llevo a dar una ponencia en Madrid en febrero del 2016 en la que defendí mis compromisos con la seguridad ante el Foro de Aspec, allí había alcaldes y concejales de toda España y recibimos un premio. El premio a la primera ciudad de España por cumplir con las normativas de seguridad. El mérito no fue solo mío, sino del gran equipo humano y técnico que tenía detrás. Después me dieron otro premio, por haber sido la primera ciudad de España por elaborar una ordenanza, en ella están recogidas todas las leyes y todos los aspectos técnicos necesarios consensuados con los especialistas. Sin embargo, tuve que mirar, aguantando las lágrimas que pugnaban por salir, como la Alcaldesa y un concejal, subían a recoger un premio y sólo se acordaron de mi cuando me vieron sentado en una silla. Ese premio, fue expuesto en el pleno a modo de trofeo, presumiendo de algo que después, se lo pasarían por el forro.

Cuando me quitaron las delegaciones, la ordenanza se incumplió sistemáticamente por favorecer los intereses de determinadas personas. En las Ferias Medievales, que esta Semana Santa hemos podido ver los resultados de un montaje peligroso; en fiestas patronales, en barracas, etc. Y los que acaban de entrar ahora van por el mismo camino. El Ayuntamiento debe respetar la trazabilidad de cualquier producto. Es fundamental que las autoridades sanitarias y las municipales actúen juntas para garantizar que la elaboración y trazabilidad de los productos en cualquier evento. De lo contrario, cualquier día tendremos una tragedia.

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