domingo, 23 de junio de 2019

PARTE II: ¿POR QUÉ SE CAEN LAS PALMERAS?



Francisco Soler


El verano del 2015 fue desalentador. Cada dos por tres la policía me llamaba por que se había caído una palmera. El Picudo, un escarabajo originario de Asía, que se propago por el norte de África y que dio el salto a España entrando por Málaga, llegando hasta nuestros Palmerales, fue el causante de todas aquellas anomalías. Pero había otros factores.

Mi curiosidad me llevó a documentarme hasta que lo supe todo de ese bicho. Efectivamente, era el causante de este desastre que casi provoca una tragedia en más de una ocasión. Un día, me voy a recorrerme las zonas donde había palmeras, entonces, me di cuenta de que muchas de ellas no se habían podado, además tenían una gran masa de dátiles tempranos. Al día siguiente, cuando llego al Ayuntamiento llamo al encargado y le pregunto cuándo debían haberse podado las palmeras. El encargado me contesto que debían haberse podado hace unos meses. ¿Cuál ha sido el motivo de que no se haya hecho? Pregunte. Él me dijo que los arneses para que los hombres que debían subir no eran los correctos y que se negaban a hacerlo. Yo me quedé perplejo. Pero…, ¿dónde está el problema? El problema, dijo con inseguridad, el problema es que la Central de Compras no solucionó el problema del cambio de arneses porque, al parecer, el precio del que nosotros pedíamos era  más caro. No salía de mi asombro. ¿Pero cuantos arneses hacen falta para eso? Le pregunté. El encargado, que estaba tan afectado como yo por lo sucedido me dijo: Con cuatro o seis no sobraría. Yo me quedé mirándolo estupefacto, incapaz de reaccionar. ¿Me estás diciendo, que por unos cuantos euros, se nos están cayendo las palmeras encima de los coches, con el peligro que ello conlleva para las personas y que la Central de Compras no quiso comprar los arneses? El encargado asintió. Me levanté y le dije, Ven conmigo.

Bajé al despacho de Ignacio y se lo conté, también se quedó perplejo. Entró a Intervención y al poco salió diciendo: ¿Te apañas de momento con cuatro? Yo miré al encargado preguntándole con la mirada. Asintió. Compra los arneses ya, hoy mismo, y me traes la factura a mí. Paco, me dijo, haz la propuesta para llevarla a Junta de Gobierno, abre un expediente y solicitaré informe a Intervención. Otra cosa le dije. Ayer se volvió a caer una palmera encima de un coche en el mercadillo de Peña Grande, hubiera podido ser una tragedia si hubiera habido alguien dentro del coche, necesito contratar una empresa para que, al menos las palmeras que están en primera línea se poden y eso debe hacerse con rapidez. Voy a hablar con Contratación para que por emergencia se pueda hacer en seguida.

Al final, la empresa contratada podó las palmeras de primera línea, se marcaron las palmeras infectadas y se cortaron. Las otras fueran sometidas a un tratamiento para evitar infecciones. Después de aquello, y ya en 2016, contratamos a una empresa de elche que revisó todo el palmeral, señaló las afectadas y realizó un mapa de control que podíamos ver por el teléfono. Se aplicó unas inyecciones de Emamectina, un producto que paralizó la expansión de la plaga y salvó nuestro Palmeral. Desde septiembre de 2017, que me quitaron las delegaciones, nadie se ha preocupado de hacer un seguimiento.

La Central de Compras del Partido Popular era un órgano sin control llevado por dos cargos de confianza del Partido Popular. Un padre y su hijo se encargaban de realizar las compras para el Ayuntamiento. Poco antes de entrar el nuevo gobierno fue desmantelada. Buscaba los precios más baratos del mercado, sin importar la calidad. El dinero se iba fuera de Santa Pola, no se incorporaba a circuito de consumo de las empresas del pueblo, que era lo lógico. Esto que he contado hoy, lo expuse en su día en un pleno, pero como es natural, paso totalmente desapercibido. Ningún servicio municipal escapaba a las lentas garras de la Central de Compras, su burocracia paralizaba el día a día de los servicios públicos y nos costaba a los santapoleros dos supersueldos mensuales. No me digas a mi si con ese dinero no se podía comprar en tiendas del pueblo, pero claro, hay que dar de comer al hambriento. Esta es la filosofía del Partido Popular.

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